Los habitantes de Ficticia somos realistas.
Aceptamos en principio que la liebre es un gato
J. J. Arreola
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TODAS las noches Todas las noches la veía quitarse cada una de sus prendas. Así, desnuda, se tendía sobre la cama y entreabría las piernas, como invitándolo. Ansioso, él se acostaba a su lado, también desnudo. Pero no podía hacerle nada, ni siquiera tocarla con la yema de los dedos. Ni siquiera susurrarle al oído palabras seductoras. La vida de los fantasmas es dura. Arnoldo |
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