AZNAR, CIPAYO MENOR DE BUSH

Alicia Sturtze
26 de Noviembre de 2001 a las 14:02

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Nombre: Alicia Sturtzeel 26 de Noviembre del 2001 a las 14:02:33:

No sé cómo opinólogos y tertulianos españoles, tan amantes de la analogía, no se han dado cuenta todavía, pero el comportamiento político de Aznar se corresponde al cien por cien con ese tan publicitado maltratador casero, tirano cruel en el hogar pero abyecto lameculos cuando de la jerarquía exterior se trata. En el «frente interior», Aznar impulsa el alienante servilismo en el trabajo, el robo capitalista y la implantación de un estado de excepción permanente, a través del fortalecimiento del estado policial y de la generalización del maltrato y la tortura que favorece la legislación antiterrorista. Mientras, con «los de fuera», sobre todo y muy especialmente con el emperador Bush II, es, no ya encantador, sino el mayor pelota.

En México, su hitleriana sonrisa-mueca ante las preguntas de los periodistas sobre el informe de AI supone no sólo su aceptación y apoyo implícitos al uso de la tortura en el Estado español, sino un querer dejar claro que «en su casa manda él»: es el perfecto perfil psicológico del maltratador, para quien su mujer es suya y puede hacer con ella lo que le venga en gana. Sin embargo, esa cínica chulería se le diluye cuando de política exterior se refiere. Mientras Jospin y Schröeder negocian con Bush su participación en la US coalition (como la llaman en el Times), el Estado español da muestras de su escaso protagonismo y nula autonomía en la jerarquía internacional, ofreciendo al vaquero de Texas «su» territorio (Rota...) y cualquier otro servicio que éste necesite (hacer de correveidile del boss con algún país musulmán, por ejemplo), a costa de sacrificar su posible propia política de alianzas y mercados como el marroquí. El que a la cena sobre la guerra organizada con Jospin y Shroeder por el delegado de EEUU en Europa, señor, Blair, Aznar tuviera que suplicar su invitación como invitado de piedra, es otra prueba del grado de prostitución a que ha llegado el gobierno del PP: cualquier cosa con tal de conseguir que le echen una manita para mantener su dictadura interna, es decir, para fascistizar aún más su lucha obsesiva y absurda contra la disidencia vasca. La reciente decisión de la Comisión Europea de no incluir a Batasuna en la lista de organizaciones terroristas no hace sino ahondar más en este sentido: Madrid, con su servil sumisión a Washington, no tiene peso propio como para que la UE se enrede en un problema, como el vasco, que, diga Aznar lo que diga, no constituye en absoluto una amenaza para la seguridad europea y es perfectamente solucionable, como lo es el caso irlandés.

La inanidad política exterior de Madrid tiene como trasfondo su desesperado e inútil intento de querer mantener la sacrosanta unidad de un Estado ficticio. Convendría que recordaran cómo y porqué perdieron su enorme imperio.

Alicia Sturtze

 


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