Molkas
22 de Noviembre de 2011 a las 12:02
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101 AÑOS DE REVOLUCION
“El obrero produce los bienes y los autos; el campesino los frutos y las reses, pero en casa ninguno los disfruta: deben emigrar de mojados, enfrentar la Migra y trabajar a destajo para mandar los dolaritos al terruño que los expulsó".
Nunca como ahora nuestro país ha sido botín de la plutocracia. Nunca como hoy su soberanía ha peligrado tanto. Jamás hemos estado tan cerca de perder nuestra independencia e identidad nacionales. Pero también, nunca hemos estado tan cerca de ganar la democracia --frente al régimen del Criollato fallido-- para levantar la voz popular con un ¡Basta Ya! que haga retumbar los palacios de los encomenderos y los advenedizos que nos mantienen en la postración, pese a 101 años de "revolución".
Es tiempo de ganar las plazas públicas y proclamar: “en Brasil el gobierno de un obrero socialista, empecinado y patriota, fue capaz de llevar a su país a la prosperidad”; --mientras qué, en México, un anodino leguleyo encaramado en el poder con la complicidad de la plutocracia, ha llevado a la ruina el bienestar y la seguridad de sus gobernados.
La respuesta está en el escamoteo del 2006, como lo estuvo también en el despojo de Cárdenas en 1988.
Porque si Cárdenas hubiera llevado el Frente Democrático a las plazas públicas con el puño en alto reclamando su triunfo --en lugar de organizar la burocracia partidaria del PRD-- el País fuera otro. Si hubiera apoyado a AMLO, en lugar de denostarlo díscolamente, el estado del País sería semejante al Brasil de Lula da Silva, y no la vergüenza antidemocrática del monopolio de partidos y el despilfarro del IFE. Le hubiéramos dado solidez y patriotismo a nuestras convicciones de justicia social; a la unidad de las fuerzas de izquierda --las del Indianato-- englobadas en el Frente Democrático que hubiera prevalecido sobre los encomenderos de hoy.
Porque una cosa es México y los mexicanos y otra el sistema de complicidades que nos gobierna. México y los mexicanos valemos. El gobierno y su sistema de partidos (canonjías y privilegios) no valen como instancia patriótica de justicia y socialización de la riqueza.
Ese sistema de partidos se ha convertido en una simbiosis perversa que ha destruido la economía nacional; que ha sometido al pueblo real de indios y mestizos a la miseria; que ha entregado nuestro destino como nación al exterior (globalización, emigración, remesas, narcoviolencia, inseguridad); que ha hundido en la miseria a 40 millones de mexicanos y ha dejado sin expectativas a otros 45 millones de trabajadores y clases medias (UNAM-ANUIES-NINIS); que ha corroído la entraña nacional mediante la más abyecta corrupción de que se tenga memoria (Afores-Ipab, Pemex-CFE, Citibank-Banamex, Narcolavado-Bicentenario), que ha provocado en su conjunto la más cínica desmexicanización frente al imperio del dólar y los intereses del euro y la “peseta”.
Por lo que hacer política nacionalista hoy, impone a la oposición indignada comprometerse para desbaratar el yugo del monopolio Prian-Gobierno: esa simbiosis perversa que es moneda de traición al pueblo mexicano; dispendio e ineficacia hechas Congreso; mentiras y leyes convertidas en declaraciones de cantaleta demagógica, sinónimo de embuste e ilegitimidad. Lacayos al servicio de los poderosos y sus compinches con revaluaciones maquilladas y endeudamiento progresivo del pueblo mexicano, bajo la amenaza de la urgente reforma fiscal distributiva, que premia con 70milmillones a contribuyentes morosos con borrón y cuenta nueva y mantiene en los colmillos del Mastín a los cumplidos.
Por ello combatir esa simbiosis pútrida es la única lucha patriótica. Es abrir drenajes para expulsar el pus que corrompe el poder público y las instituciones nacionales; es proclamar el rescate de México como prioridad de la lucha cívica y política para restituir a los mexicanos los valores nacionales por la democracia, la pertenencia, la concordia y la prosperidad.
Es, en un sentido universal, la proclama y el voto que socialice la riqueza producida por el 85% de los mexicanos que no recibe sus frutos.
El régimen actual es madre para extranjeros y madrastra de mexicanos. Premia la fuga y captación de dinero especulativo (Bolsa, Citicorp&Bancos Extranjeros, Uniones de Crédito, Cajas de Ahorro, Casas de Empeño) y castiga a la inversión nacional y a los pequeños ahorradores. Acabó con la productividad de la pequeña y mediana empresas y aniquiló a la agricultura, al encarecer el crédito y restringir la inversión en el sector; pero en cambió dio financiamiento a las transnacionales y al comercio exterior, negándoselo a los campesinos, atenúando su miseria con Oportunidades y el SP (sólo Progresa y Procampo pa´los agro-nylon).
Destruyó el salario del obrero, provocó el desempleo, pero usó los recursos públicos para rescatar a los banqueros y sus compinches empresarios. Finalmente dio el tiro de gracia a los pequeños ahorradores y deudores con tasas de interés infames que les quitaron sus bienes y sus ganas de vivir cual jubilados menesterosos de la Seguridad Social.
A diferentes lugares del país llegó el hambre-obesidad, la insalubridad y la inseguridad (ahora la SSA dirigida por un actuario), pero el dinero federal conseguido con deuda externa se usa para subsidiar o rescatar empresas ineficientes propiedad de los amigos. Incapaces de someter políticamente al narcotráfico, se han hecho aparecer como sus más feroces perseguidores. Incapaces de impartir justicia real, han hecho de los tribunales instrumentos de simulación e ilegalidad, terror e incertidumbre en los ministerios públicos. Incapaces de defender la soberanía nacional (Arizona, Borderpatrol, Expulsion de Indocumentados, Tráfico de Armas, Trata de Blancas y Niños), proclaman cada nuevo entreguismo como triunfo, cada nuevo fracaso como un logro genial.
Para el régimen de la transición importa más el interés de los acreedores que el desarrollo del mercado interno para el bien del país (extraer petróleo barato y comprar gasolina cara) que hoy rebasa el entreguismo del siglo XIX. Por ello, los convenios de endeudamiento con la banca internacional, no han sido vistos ni por el Congreso, no quieren que el pueblo sepa el nivel de indignidad alcanzado, sólo muestran la gran reserva de dólares improductivos para sustentar el déficit del imperio verde y garantizar la deuda del Ipab-Fobaproa.
El régimen dice: "no se vale hablar mal del país ni agitar en tiempos electorales". No quieren que el pueblo raso despierte a la realidad de su “democracia endosada” y cuestione los planes de enajenación de la soberanía y la entrega del país a un esquema de servidumbre, importaciones y maquiladoras. Para el régimen si se vale, en cambio, la ineptitud de neocientíficos y tecnócratas neoliberales, que nunca han caminado la calle con su pueblo y cuyos planes económicos, configurados desde sus azules pantallas “yupies”, han fracasados estrepitosamente en contra del país, no de ellos.
Para ellos si se vale que el sistema de partidos y el Gobierno S.A. despilfarre los dineros públicos y los malhabidos del narcolavado; si se vale el monopolio de las telecomunicaciones, de la obra pública, y de la difusión del régimen en favor de los publicistas de su partido. Si se vale la omisión fiscal en la Bolsa, y las condonaciones a los consentidos del SAT; se vale la regresión y la alquimia electoral deslegitimadora. Y se vale también que las empresas televisivas y radioemisoras, que enajenan las mentes con su programación chatarra, sean el sector propagandístico e ideológico del régimen.
Pero lo que verdaderamente no se vale, es seguir siendo gobernados cual Botín: sin crecimiento, sin justicia social, sin suficiencia económica, sin opciones políticas porque la democracia electoral ya está endosada --y sin la confianza de vivir sin ser acribillados por la narcoviolencia y el fuego cruzado-amigo…
¿Y esos son los 101 años de Revolución que aún celebran?
¡Pa´su mecha!
AM MOLKAS
Molkas