Aleja Catilina
20 de Junio de 2012 a las 16:47
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Adios amor mío
Hace algunos días escuché de nuevo: Lucia no quiero volver a verla, no era la primera vez que lo escuchaba de sus labios, pero me afectó tanto como si lo fuera, él fumaba, sin mirarme y sin siquiera inmutarse terminó con lo que había sido mi última esperanza, luego de mi tercer divorcio. Deseé poder creer en un dios que me ayudara, o tener por lo menos alguien a quien reclamarle, pero y que tal si ese dios fuera como él y fuera incapaz de escuchar mis palabras.
Desde entonces ya no pude comer, no pude dormir, no pude volver al colegio donde me encantaba enseñar, sólo quería caminar por las calles de Bogotá. Descubrí algunos de sus secretos pero más que a ella me descubrí a mí misma, me encontré hablando con multitudes o hablando sola, me gustaba mucho hablar, en especial con don Diego, un veterano de aquellas y tantas guerras de las que ya no recordaba ni el nombre,(algunas no las notó nadie más), y a quien le encantaban mis lunares. Un domingo por la tarde en el parque nacional, yo escuchaba sus historias y reíamos hasta que llegó el coche y en él llegaron ellos con sus inyecciones tranquilizadoras.
Aleja Catilina