Eyna
20 de Junio de 2012 a las 22:44
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Hace mucho tiempo existió una hermosa y aventurera gata, que mantenía protegida por su papá, además de muchos guardias del reino, sí, del reino. Ella era la princesa de un reino muy conocido en el planeta; su padre el rey Edward, no la dejaba hacer nada de lo que ella quería, al ser esta gatita tan inteligente y curiosa quería salir y conocer el mundo, pero al ver que su padre no la dejaba por los miles de peligros que la rodeaban en ese entonces, ella tomo la iniciativa de volarse del palacio, para así, salir y descubrir las maravillas que la rodeaban, como las hermosas montañas, todas como si hubieran sido tapizadas por una especie de gigante, pues estas tenían unas rayas de sorprendente uniformidad con diferentes colores; además del asombro que le causaron otros fenómenos como el hermoso arcoíris que salió aquella tarde. Al anochecer, la gatita se hallaba en la calle con todas sus joyas de oro y plata que relucían en los ojos de otros gatos malhechores. Monique iba caminando tranquilamente, pero allí se le abalanzaron cinco malvados gatos que querían robar sus pertenencias y hacerle el mal; en un instante desesperado, apareció un gato, quien la defendió del robo, quedando ella eternamente agradecida con su héroe. Mientras caminaban hacia el palacio, el heroico gato le comentó que su nombre era Leonardo y vivía a doce casas del palacio. Al llegar al palacio se despidieron de manera que no se querían dejar de ver nunca, pero la misión de él en el mundo se lo impedía, ya que él era un guardián de aquellos que necesitaban una mano para surgir, la gatita enamorada le preguntó que cuando lo volvería a ver, obteniendo como respuesta –“siempre que me necesites estaré a tu lado”.
La gata Monique pensaba en aquel hermoso gato pardo de aquella noche de verano, él era un caballero, gallardo; no podía hacer otra cosa que pensar en cuando lo volvería a ver; noche tras noche, día tras día, no había ni espacio ni lugar donde no lo dejara de pensar ni por un segundo.
El rey Edward tenia en su palacio muchas personas que le servían, todos eran capaces de dar la vida por protegerlo, ya que él había tenido uno de los mejore reinados de todos los tiempos, pero no faltaba la persona envidiosa que siempre lo rodeaba en todos los asuntos, su concejero.
Él, el primer consejero del rey Edward, llamado Willy, mantenía con envidia de la excelente vida que tenía el rey y su familia, además del poder que manejaba y de sus excelentes resultados en el mandato. Willy tenía como aliados a muchos hombres quienes no compartían las ideologías ni la forma en que el rey administraba sus tierras, por ende llevaron muchos años conspirando para logar obtener todo el poder político del reino de Nostandóque.
Cierta noche, fría y desierta, fueron acechados por el grupo de malvados gatos, encabezado por Willy; Monique se hallaba escribiendo sus pensamientos sobre ese maravilloso héroe que le había salvado la vida; cuando oyó el estrepitoso grito de su madre, salió inmediatamente a la habitación de sus padres para ver que sucedía; de inmediato, observó que sus padres estaban amordazados por una sogas gruesísimas y reconoció instantáneamente a Willy. El “concejero” al verla en la puerta parada con cara de asombro, dio la orden de que la atraparan y la amordazaran para que de igual manera la degollaran junto a su familia, inmediatamente ella reaccionó y se dió cuenta que venían a atraparla con sacos y sogas de tal manera que salió como una flecha por el balcón de su habitación, evadiendo así que la atraparan e hicieran de las suyas.
Monique salió y trato de confundirse entre la gente del pueblo, allí hizo un trueque, sus joyas por harapos viejos y desgastados, la princesa al no tener donde ir, trato de buscar la casa del gato, pero no lo consiguió de allí que la gatita se dio por vencida, cayendo desmallada del cansancio en un parque. Sentía que flotaba, abrió sus hermosos ojos y vio asustada y sorprendida el cielo y que se movía sin estar ella haciendo ¡ningún esfuerzo!, se aterrorizo tanto que dio un salto gigante, pero cuando calló se dio cuenta de que se trataba del hermoso gato Leonardo, se avergonzó tanto de ser sorprendida por el durmiendo en un parque en harapos que no le quería dar la cara, hasta que el valiente gato la invitó a su casa; allí se sentaron y tomaron un par de vasos de leche caliente, tuvieron algo de comer y de éste modo Monique le comentó lo que estaba sucediendo en el palacio, prometiéndole Leonardo que no se preocupara pues todo iba a salir muy bien, a sus padres no les iba a ocurrir nada y que se haría justicia.
Leonardo convocó a dos amigos de entera confianza a su casa; uno era un perro llamado Ernest quien lo conoció en su infancia, los dos eran hijos de comadronas y siempre permanecían juntos, siendo así como se defendían y luchaban para sobrevivir con lo que podían trabajar, y así, fue creciendo cada vez más la amistad de estos dos, tanto que se volvieran inseparables y así dieran el todo por el todo. El otro amigo de Leonardo era un águila conocida con el nombre de mycol, de grandes y majestuosas alas, con una presencia que imponía respeto. Ellos habían prometido estar juntos y apoyarse los unos a los otros sin importar las consecuencias. Todas las personas se dieron cuenta de lo sucedido ya que Willy se había proclamado a sí mismo como el nuevo rey de Nostandóque y como primera ley que había propuesto, fue el aumento de los impuestos en la venta de comida, para así obtener el rey mayor ganancia de la cosecha, quedando sin ganancias los trabajadores. Así que todo el pueblo enfurecido ante todas estas nuevas leyes de dictadura, planeaban el derrocamiento del rey y sus aliados, haciendo volver al poder al rey anterior.
Al darse por enterados de la situación, Leonardo, Ernest y Mycol, congregaron a toda la comunidad para planear todo con relación al derrocamiento del rey Willy.
En la tarde soleada del vienes los ciudadanos empezaron a tirar con ayuda de catapultas bolas de fuego, que incendiaban partes del palacio, pero, el fuego no se disipaba de manera exitosa de allí que tuvieron que optar por otras medidas para salir victoriosos. Ernest les tiró a los guardias unas bolas de estambre, haciendo así que éstos se descuidaran por completo, allí mientras todos dirigían su mirada a la hermosa bola azul de estambre, Leonardo logró entrar y cautelosamente buscó en cada una de las habitaciones, para hallar a los reyes. Cuando encontró a los padres de Monique, se hallaba además el villano Willy quien lo retó directamente para decidir de una vez por todas a quien le correspondía el poder del reino; mientras tanto en la azotea, se hallaban sus dos amigos luchando contra los aliados de Willy para así poder entrar y ayudar a recuperar el reino. Leonardo estaba luchando, cuando después de dar muchas vueltas en es suelo, Willy logró botarle la espada de tal manera que, logro tenerlo acorralado contra la pared, apuntándole en la cien con el sable, al estar entre la espada y la pared, salió entre las cortinas Monique, sorprendiéndolos a todos, pues la astuta gatita había subido de la misma manera que escapó, por el balcón, así le alcanzó a Leonardo la espada y este continuó en su lucha, mientras ella desataba las cuerdas de sus padres, ellos combatían a muerte, hasta que un inesperado hecho dio la vida de Monique y quedo tendida en el suelo, sí, Willy la lastimó en el pecho dejándola de inmediato tirada sin dar señales de vida; rápidamente Leonardo se arrodilló ante ella y se lamento profundamente de lo sucedido, fue así como el perdió sus fuerzas y no pudo continuar luchando, al ver que no había salida, se resignó a morir al lado de su amada Monique, cuando el villano se acercaba lentamente al cadáver de Leonardo, aparecieron en la puesta Ernest y Mycol; fue así como los tres empezaron a luchar contra 20 hombres y Leonardo encargándose exclusivamente de la muerte de Willy, todo por cobrar venganza por la muerte de su princesa. Fue entonces como los tres caballeros derrotaron a todos los guardias y a Willy teniendo un fin trágico, pues en la pared se encontraba un trofeo, un toro, Leonardo al empujar a Willy para defenderse de sus ataques, este quedó clavado en los cuernos por la espalda, quedando así instantáneamente muerto.
Una noche, llena de murmullos de luciérnagas y de aleteos de hadas, la paz reinó en el palacio, pero el alma de una hermosa y joven gatita había partido a un lugar mejor; el gallardo gato llorando sobre el cadáver de su amor logró que con un sentimiento puro de amor reviviera esa hipa de energía que aun quedaba, siendo muy felices los dos por siempre, se casaron y después de muchos años lograron reinar las tierras por las que lucharon y llevando la felicidad a cada rincón de sus tierras, la justicia, la paz y la libertad de todos los ciudadanos.
Eyna