Cat-eyes
27 de Junio de 2012 a las 15:45
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LO MALO EN LO BUENO, Y LO BUENO EN LO MALO
La joven Angélica, quien tenía 17 años de edad, era hija única y su madre era soltera, llevaba una vida bastante rutinaria y solitaria, a tal punto de llegar a la monotonía, ella siempre estaba sumergida en sus libros, le gustaban las lecturas que estaban estrechamente relacionadas con la espiritualidad, la magia y que, cuando terminaba de leerlas, no solo le dejaban valiosos y amplios conocimientos acerca del ser humano, en su plano espiritual y moral sino que también abrían sus ojos a una realidad completamente diferente y le daban un punto de vista acerca de la vida muy particular. A la joven Angélica, le gustaba ese sentimiento de que, su vida y la perspectiva hacia esta, cambiaba totalmente con tan solo caer de lleno y sumergirse en la realidad que un libro le mostraba. Por un tiempo este sentimiento de plenitud que encontraba en la lectura y en el sosiego de su soledad fue suficiente para ella, ya que le brindaba paz y tranquilidad, pero luego Angélica empezó a tener un sentimiento de desolación, sentía que le faltaba algo y que la magia de los libros que la atrapaban en sus arrolladoras palabras llenas de luz y sabiduría ya no era suficiente, entonces se dio cuenta, de que la vida va mucho más allá de nuestras mentes y de una realidad que construimos para solo vivirla en nuestra imaginación, en ese momento de vacío y dudas Angélica decidió salir de su cascaron, ella más que experimentar la vida que había fuera de sus lecturas quería encontrar a alguien que la acompañara en su camino, así es, Angélica quería conocer y sentir en carne propia el amor del que tanto había leído, el amor que evocaban sus maravillosas lecturas.
Angélica siempre había permanecido enclaustrada en las cuatro paredes de su habitación bajo las cuales tenía un cierto sentimiento de protección y comodidad, así que de alguna manera no podía evitar sentir temor hacia lo desconocido, pero rompió las cadenas de duda e indecisión que la ataban y decidió hacer un viaje, se encamino hacia este apenas con la ropa que llevaba puesta y se despojó de todo lo que le pertenecía, pero no solo dejo sus pertenencias materiales atrás, también dejo junto con todas sus pertenencias encerradas en la cuatro paredes de su habitación; sus miedos, sus prejuicios y sus tabús.
En el transcurso de su viaje Angélica conoció hermosos paisajes llenos de riqueza visual y personas maravillosas ella parecía moverse a la par del viento, era como un ave con la diferencia de que no pertenecía a ningún lugar. En su camino se encontró con un joven que al igual que ella iba errante por la vida disfrutando de ella y experimentándola al máximo, decidieron subirse juntos en el tren de la vida hacia la libertad y a partir de ese momento Angélica ya nunca más estuvo sola siempre estaba riendo, dialogando y hasta debatiendo con su joven compañero entre ellos germino una conexión y un amor inmenso, imposible de explicar, como, los que hoy en día poco vemos. Una mañana el sol cayo cual rayo sobre una noche oscura en los ojos de Angélica y la despertó dulcemente, pero cuando lo hizo su compañero de libertad ya no estaba a su lado y en lugar de él había una nota escrita con su puño y letra para Angélica en la cual le decía que había disfrutado mucho el tiempo a su lado, que sintió que habían sido los momentos más memorables dulces y agradables de su vida, le explicó que lo aquejaba una enfermedad letal y que con el transcurrir del tiempo ya no iba a ser el mismo su cuerpo iba a empezar a experimentar y presentar cambios que no serían muy agradables de apreciar así que prefería que ella lo recordara tal y como era; resplandeciente, alegre y hermoso, Angélica en medio de su dolor y su tristeza, logró sacar una moraleja para su vida de esta amarga experiencia, pensó: En la vida debemos arriesgarnos a sentir y a amar con locura sin miedo a perder, por que el que teme perder tal vez puede perder mucho, no debemos aferrarnos a nada ni a nadie porque las personas en nuestras vidas; cada una de ellas es prestada a lo único que debemos aferrarnos es a nuestras metas y nuestros sueños.
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