Molkas
23 de Julio de 2012 a las 11:08
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¡OH, DANNY BOY!
Nunca pensó que lo sinuoso de los caminos del exceso le llevaría a sentir un reconocimiento alterno. Aquel de las situaciones óptimas frente a la fatalidad. Si dejó que las flores del mal lo acariciaran con música exaltada por el sexo ¡es que estoy bien! Conozco, pruebo, me expando y me divierto, porque creo que estos han sido los mejores años de mi vida: ¡vivo conforme a mi sueño, pues entiendo que la vida se me acaba!
Sé que un hospital es el lugar donde naces, y donde mueres generalmente. Entiendo entonces que, la vida intolerante de un zopilote carroñero, ronda la carne del hospital volando en círculos arriba del cuerpo moribundo. Esperando el momento de su caída; un suceso anunciado, una terapia errónea; un proceso de éxtasis y sacudidas; figuras humanas convertidas en curas y carroña.
El hombre contra la maquina
Hay un lugar donde la tecnología trasciende encerrada en fabulosos artefactos electrodomésticos o dentro del auto, buscando encontrar un mecanismo capaz de disimular una pregunta: ¿para qué esta realidad?
Ciertamente antes de los artefactos la pregunta no existía, las cosas se vivían y ya, sin más. Ahora han implantado un microchip en el cerebro de los humanos que los hace cuestionarse cosas, adelantarse a los hechos, preguntar más, pintarse de colores, sentirse más vivos gozando los artificios. Claro que ese microchip fue implantado por una maquina con inteligencia artificial, inventada por Brian Pierce, un inglés exaltado por buscar el significado de lo que es real, y si no lo es para los humanos, será para volverse una maquina, al fin que todos lo somos:
¡Pura mecánica cuántica!
Paridad y espejo
No quiero saber más. Si la regué, yo mismo lo decidí.
Quiero conocer y disfrutar la vida. ¿Qué es lo peor que puede pasar si no la he experimentado? Si no me lo he inventado, si ni siquiera lo creerías porque tú y mi alter volveremos a ser amigos y no enemigos de nadie: no juzgaremos, aceptaremos, sin preguntarnos ¿por qué?
Simplemente ¡por qué no!
AM MOLKAS
Molkas