La Decoradora (Continuación) y Diálogo con el Destino (Inicio)

Julianchis
26 de Diciembre de 2003 a las 15:22

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 “Se solicita decoradora de interiores. Contratación inmediata. Sueldo a negociar”
Aquello era un principio. El anuncio en el periódico local no tuvo el éxito esperado. Y no es que no haya sido suficiente un día de publicación en la sección de empleos, sino que en San Juan no había decoradores. Lucio sugirió que lo anunciaran en un diario de distribución nacional, con la ventaja adicional de que el anuncio sería publicado en internet por el mismo costo. Y resultó.

A la semana siguiente, la segunda semana de invierno declarado ya plenamente por el meteorológico, comenzaron a llegar a San Juan las decoradoras, de todos tipos y edades, envueltas en voluminosos abrigos o chamarras sintéticas, con guantes y bufandas; entusiastas mujeres que dejaban una pequeña derrama económica al restaurante de Martín.

Julián tuvo que rentar un pequeño despacho a un lado del teatro porque Don Jacinto comenzó a ver con malos ojos el inexplicable desfile de señoras y señoritas todos los días a eso del mediodía, que era la hora en que se llevaban a cabo las entrevistas.

Martín, que también era dueño del único hotel de San Juan, le prometió a Julián un buen dinero si les pedía a las aspirantes quedarse para realizar unas pruebas al día siguiente, “Pueden alojarse en el Hotel”. Y Julián aceptó el trato, no sólo por el dinero —que de cualquier modo serviría para comprar más pinturas y maderas finas para continuar la construcción—, sino por darse tiempo para elegir con cuidado a la futura decoradora, según le recomendara Eusebio.

La tercera semana de entrevistas fue la más concurrida aunque, a partir de la segunda, Julián tuvo que dedicar tiempo completo a la tarea. Fue en esos días cuando Julián comenzó a pensar que todo eso era una locura a la que se había dejado arrastrar por un artesano chiflado, y muy convincente. Pensó en abandonarlo todo. Se sentía débil, no había comido bien en veinte días y, las tres o cuatro horas que podía dormir en las noches, las pasaba soñando su sueño secreto, el que aún no podía revelarle a nadie.

Una noche, cuando, agotado por las entrevistas del día, Julián se tumbó a dormir y ya comenzaba a soñar, escuchó que alguien llamaba a su puerta.

—Tan, tan.

—¿Quién es?

—Soy yo
—¿Yo?

—Sí... Yo.

—Pero si yo estoy acá adentro
—Ja, ja. Déjate de bromas, Julián, ¡y abre ya la maldita puerta que aquí afuera hay cinco grados bajo cero!

De inmediato Julián pensó que eso era un sueño, de otro modo no podría explicarse cómo había abierto la puerta si no recordaba haber salido de la cama para dejar entrar a su habitación a la extraña que ahora tenía ante sí. Se trataba de una mujer vieja, flaca y desdentada, harapienta, que temblaba de frío. Pero si aquello en realidad lo estaba soñando, se trataba de un sueño muy especial, como ningún otro que hubiese tenido antes. Y es que Julián se percató de que podía hilvanar razonamientos, podía sentir que estaba soñando y que si ahora se volviera a mirar hacia su cama, podría verse durmiendo. Así lo hizo, se volvió, pero la cama estaba vacía.

—¿Sorprendido? —dijo la vieja riendo como si en su garganta rozaran entres sí cientos de guijarros.

—¿Pero, quién es usted? —exclamó Julián.

La vieja seguía con su risa, encorvada, frotándose las manos contra los muslos, no se sabía si de frío o por causa de la risa.

—¿No me digas que ahora estás dudando de que esto sea un sueño, Julián? —dijo ella en medio de su exasperante hilaridad.

—¿Quién es usted? ¿Cómo sabe mi nombre? —insistió Julián. No podía ver bien las facciones de la vieja con la poca luz que entraba del pasillo. Pensó en encender la lámpara y, para su sorpresa, apenas había formulado ese pensamiento, cuando la lámpara se prendió por sí sola. La vieja, viendo esto, redobló el empeño y fruición que parecía poner en su risa, convirtiéndola en auténticas carcajadas.

“Bien. Estoy soñando”, pensó Julián. “Sigamos con el juego”
—Muy bien, Julián —dijo la vieja que abruptamente había dejado de reír y ahora lo miraba de frente con tan sólo una pequeña sonrisa en los labios y que a Julián le recordó la sonrisa de Eusebio cuando le solicitó a la decoradora—. Eso que acabas de hacer se llama control. Sabes que sueñas y que tienes la capacidad de razonar dentro del sueño, así que has dado un paso más allá y ahora quieres saber qué sigue, ¿no es así...? Y tienes muchas otras preguntas, ¿no es así?

“¿Será la decoradora o será la Muerte?”, pensó Julián.

—¡No! ¿Cómo puedes creer eso , Julián? —exclamó la vieja leyendo la mente de Julián—. Ni la decoradora, ni la Muerte —hizo una pausa muy teatral, forzada y agregó—: Yo soy tu Destino.

—Sí, ¿por qué no? —dijo Julián que ahora estaba dispuesto a sostener ese diálogo disparatado que comenzaba a divertirle—. Que “El Destino” sea un sustantivo masculino no quiere decir que en mis sueños no pueda aparecer con figura femenina, ¿correcto? Pero —y aquí miró a la anciana de arriba abajo—, ¿tiene que ser una vieja horrible como usted?, y disculpe mi sinceridad...

La mujer volvió a reír por unos segundos. En cuanto terminó dijo:

—Yo tengo la apariencia que la gente me quiere dar. Si me ves como una vieja fea y mal vestida, repugnante, es porque así estás imaginándome. Es el aspecto que tú me has dado. Y es por ello que he venido a verte.

—¿Por qué? ¿Por qué veo que mi destino está de la jodida? No tiene sentido lo que usted me dice, vieja.

—No por eso, sino porque me has caído bien, Julián. Todo lo que la vida te ha maltratado..., pobrecito. Y a pesar de ello, después de cada golpe, te levantas y sigues... Justo como ahora: ves ante ti un destino sin esperanzas de ser feliz, el panorama negro, fracasos y dolor; así ves el futuro, pero al siguiente día, mañana o dentro de cinco minutos, niegas mi existencia; piensas que eres tú quién tiene el control, que eres mi dueño y podrás hacer lo que decidas, que sabrás moldearme a tu gusto, que sabrás ganarte la felicidad a costa mía...

***
Lo prometemos: continuará.

Atte: Julianchis, Gato, El Otro y compañía

Julianchis

 


Comentarios:
  • La Decoradora (Continuación) y Diálogo con el Destino (Inicio) 26/Dic/03 15:22:51
    Julianchis

 

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