El castañeo de dientes, la piel de gallina y el temblor del cuerpo eran sensaciones desconocidas para el esclavo negro. Se había fugado para ascender hasta la cumbre de la montaña y recoger aquellas piedras preciosas con que compraría la libertad de su pueblo. Pero cuando abrió la vasija delante de su amo, los espíritus de la montaña habían transformado los cristales en agua.
Elisa A.
27 de Enero 2017 / 04:42

Selección del día 1: "La montaña enjoyada", de Malvadisco 27 de Enero 2017 / 04:42
Elisa A.

 

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