Él no entendía por qué no podían arreglar las cosas, por qué no eran capaces de hablar entre ellos. A ella la acompañaba largas tardes, recostando la cabeza en su regazo, escuchando los reproches que jamás le diría. A él lo acompañaba por las noches, viendo cómo bebía y pensaba en largos silencios. Cortando por lo sano, porque los quería y no deseaba estar presente cuando por fin se separaran, dejó un pájaro muerto como ofrenda, quizá como metáfora, a los pies de su cama y se marchó de sus vidas por las azoteas sin decir ni miau.
Hechicero
01 de Febrero 2017 / 22:06

SE ACABÓ 01 de Febrero 2017 / 22:06
Hechicero
         Taller05 de Febrero 2017 / 13:41
         Elisa A.
                  Tallereado05 de Febrero 2017 / 22:15
                  Hechicero
                           Taller 207 de Febrero 2017 / 15:22
                           Elisa A.

 

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