Habían compartido tantas aventuras; superado tantas pruebas en el cruel mundo de la tinta y el papel; resistido a capa y espada las tentaciones de la calle de Broadway, de los estudios de Los Ángeles, que decir adios parecía imposible, pero si no lo dejaba ir de un fulminante punto final, sería de otros: lo explotarían para siempre en películas con secuelas innecesarias, seriales televisivos de dudosa calidad; incluso habiendo negociado con ferocidad la exclusividad de los derechos de autor con las editoriales, ya circulaban miles de indetenibles fanfictions difuminándolo y corrompiéndo a su creación.
Era un asunto de principios, no de dinero; pero al momento de la verdad, pudo más el amor, manifestado en dos simples golpes de tecla: “..”
Hechicero
05 de Febrero 2017 / 22:57

PUNTUACIÓN 05 de Febrero 2017 / 22:57
Hechicero

 

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