Mis nietos y bisnietos siguen atiborrando cuanta cosa el cuarto de San Alejo. Allí reposan entre el polvo y las telarañas, trastes desvencijados, dos poltronas, una mecedora rota por los traseros, un teléfono de manivela, una plancha a vapor y un gramófono. Y, entre maletas y apolillados baúles, abundan generosos recuerdos y pensamientos de tiempos idos. Cosas inservibles, cuentos desechables, lágrimas y sonrisas.
Ahora, dicho cuarto recibe un nuevo trebejo: mis herederos dispusieron que yo tenía que ir a dormir allí, en el viejo catre del difunto tío Antuco. Eso suena a mi despedida.
esleongo
07 de Febrero 2017 / 17:14

Ausencia 06 de Febrero 2017 / 15:25
esleongo
          Mis últimos días07 de Febrero 2017 / 17:14
         esleongo
                  Excusas...07 de Febrero 2017 / 17:18
                  esleongo
         TALLER13 de Febrero 2017 / 02:55
         el aguila descalza
                  Gracias...13 de Febrero 2017 / 15:24
                  esleongo
                  Gracias...13 de Febrero 2017 / 15:47
                  esleongo

 

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