Trabajó quitándole todo aquello que le sobraba. Un golpe seco aquí, una retocada allá. Su esencia fue emanando desde la rugosidad de la cantera. De cierta manera ella fue la que dictó su forma y su tamaño. Al terminar quedó sobrecogido. ¡Era tan hermosa, tan real! Tuvo que esculpirle un compañero para que su corazón de piedra pudiera amar a alguien, perfecto, como ella.
Black Dot
09 de Noviembre 2016 / 17:37

Rodin 09 de Noviembre 2016 / 17:37
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