Papa los señores quieren decirte adiós”, dije.
Él no me escuchó. Siempre había sido malo para las despedidas. Mi madre estaba parada en al centro con mis hermanos que ya estaban más grandes. Mi padrino la abrazaba y ella veía en dirección a mi padre. Yo observaba todo y me acerqué a tomarle la mano de papá. En este lugar yo soy más viejo que él.
“Ven, no te asustes es difícil al principio, pero la eternidad está llena de silencio y en ella nada duele”, Lo consolé.
Nos detuvimos un momento y volteamos a ver a todos. Alguien arrojaba un puñado de tierra en el ataúd y mi familia lloraba otra vez, cómo cuando lloraron por mí.

Black Dot
09 de Febrero 2017 / 15:48

De la mano 09 de Febrero 2017 / 15:48
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