Mis nietos y bisnietos siguen atiborrando cuanta cosa en el olvidado sótano. Allí reposan entre el polvo y las telarañas, trastes desvencijados, maletas y apolillados baúles. Ahora, han enviado un nuevo trebejo: mis herederos decidieron que yo tenía que ir a dormir allí, en el viejo catre de mi difunta esposa. Eso suena a mi despedida.
esleongo
15 de Febrero 2017 / 08:54

Mis últimos días (viene del día 7) 15 de Febrero 2017 / 08:54
esleongo
         Me gustaba...15 de Febrero 2017 / 17:05
         Hechicero

 

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