Ahora que los has puesto en el narrador de tercera persona, sale a flote lo que yo no terminaba de ver. El modo narrativo impone una barrera entre el lector y el personaje. No me puedo acercar a tu personaje.

Tu narración suena más a un texto de biología, donde se describe un habitat o algo antropológico de "mire lo que hacían las personas de estas culturas".

Así cuando llegas al párrafo final, te atreves a abrir la puerta: [Él] rompió a llorar, lamentó... La cuestión es que yo estoy tan lejos que no lo siento.

Busca algo que nos haga palparlo más de cerca, algo tipo: Nadie lo preparó para esto, para limpiar la casa de sus padres cuando se han ido para siempre. Se armó de valor,... El accidente no le había permitido decir un buen adiós —aunque lo prefería así—,

Busca darnos, abrirnos el corazón de tu personaje para que nos entregue él mismo esa barrera que hay entre él y sus padres.

Difícil, ¿no? La historia me parece muy buena, y puede ser muy emotiva también, por la perspectiva y situación desde la que puede ser narrada.

Ánimo, ya casi lo tienes. Escríbeme a taller.aguila@gmail.com para seguirlo viendo.

Saludos,
el aguila descalza
15 de Febrero 2017 / 11:57

LA LIMPIEZA 06 de Febrero 2017 / 00:15
Hechicero
         TALLER13 de Febrero 2017 / 02:29
         el aguila descalza
                  Tallereado14 de Febrero 2017 / 23:07
                  Hechicero
                            Tono aséptico15 de Febrero 2017 / 11:57
                           el aguila descalza

 

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