Fue el poeta residente de todas las cantinas del centro; sostuvo con su devoción dionísiaca a muchas de ellas y, cuando el cuerpo pasó la factura y los órganos fallaron, a la funeraria llegaron cantineros, camareras y tertulianos a darle su último adiós llevando coronas funerarias que, en lugar de flores, estaban recubiertas con cervezas “Corona”, frías como el difunto y prestas para que brindaran por él.
Hechicero
16 de Febrero 2017 / 23:18

CORONAS FUNERARIAS 16 de Febrero 2017 / 23:18
Hechicero
         Taller17 de Febrero 2017 / 23:57
         José M. Nuévalos

 

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