Los hombres se fueron acomodando de cuatro en cuatro para hacerle guardia al féretro. Aun los que odiaban al difunto se hicieron presente. Hombre fuerte, el muerto, había fungido de todo en la política de aquel arruinado país. Cuando hubo que matar, mató. Cuando el chantaje fue imprescindible, chantajeó sin miramientos. Cuando encontró el camino para encumbrarse pasó por encima de quien fue necesario. Todos aprendieron a odiarlo, pero también a temerle. Ahora, que estaba muerto y, en el sueño eterno dentro de la caja, venían a ver si era cierto que la muerte se había atrevido a llevárselo más que a darle la despedida.
Black Dot
20 de Febrero 2017 / 18:45

Cambio de guardia 20 de Febrero 2017 / 18:45
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         TALLER22 de Febrero 2017 / 02:34
         el aguila descalza

 

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