La besé, me desprendí de su fresco aliento y subí corriendo al tren. Al asomar por la ventanilla alcancé a mirar como su dulce mirada entristecía.

Sus ojos de lluvia volaron hacia mi. Su piel dorada palideció. Su rubio cabello emblanquecio. Y yo, temblando de nostalgia, quise

Guardar su imagen para siempre. En mi último intento de despedida, bajé el vidrio y desesperado busqué su figura entre la multitud; solo para

descubrir la estatua de una viejecita sentada en una banca del andén.
Mexica
21 de Febrero 2017 / 12:01

Adios Amor Mío 21 de Febrero 2017 / 12:01
Mexica
         Está con madre...22 de Febrero 2017 / 18:14
         Hechicero

 

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