El tabú prohibía cazar a los “hermanos de los árboles”, tan semejantes al ser humano. Pero el hambre lo hizo disparar la flecha contra el antropoide. Herida, la mona escapó a lo profundo del bosque. Al animal le costaba avanzar por la hemorragia y un exceso de peso. Con facilidad, el cazador siguió el rastro de hojas almibaradas en sangre. Al llegar la noche, cansado, se detuvo a dormir bajo un árbol. Soñó con una mujer desnuda de vientre abultado que le suplicó: “Antes de irme para siempre, tienes que hacerme un favor. Mañana, al amanecer, cumplirás mi postrero deseo”. El hombre despertó sobresaltado por un gran peso en el corazón. A su lado estaba la mona muerta. En la agonía, la hembra le había acercado su cría recién nacida que se aferraba a él en busca de calor.
Malvadisco
22 de Febrero 2017 / 08:37

La despedida de una madre 20 de Febrero 2017 / 23:01
Malvadisco
         Considerar esta versión, por favor, sr tallerista 21 de Febrero 2017 / 08:42
         Malvadisco
                  TALLER22 de Febrero 2017 / 02:58
                  el aguila descalza
                            Corrección de La despedida de una madre22 de Febrero 2017 / 08:37
                           Malvadisco
                                    Otra corrección.Tomar en cuenta. 22 de Febrero 2017 / 09:25
                                    Malvadisco
                                             TALLER02 de Marzo 2017 / 02:54
                                             el aguila descalza

 

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