Brujería

Iba yo en busca de recuperar unos pesos luego de vender una nevera y una licuadora. Me las había comprado un curandero que despacha en un vetusto edificio con ascensor enrejado de manivela, y pasillos de terror. Llegué a su consultorio, un pequeño recibo a media luz y un altar de velas, camándulas y escapularios alrededor de imágenes de vírgenes y santos. En una repisa, folletines, anillos adelgazantes e imanes. Mientras esperaba para ser atendido, los clientes se anunciaban arrastrando las uñas sobre el vidrio esmerilado de la puerta y eran invitados a seguir a un saloncito interior acompañados de un baño de incienso y hojas de eucalipto, con cánticos como de tribu africana. Eso sí, dejaban un billete de 50 sobre la mesa. Al verme yo próximo a ser invadido por rezos y lamentos vespertinos, opté por huir apresuradamente del lugar. Me despedí del dinero que me adeudaba pero, a pesar del miedo, aquí estoy una vez más para aprender cómo ganarse uno la vida más fácil sin tener que vender electrodomésticos.
esleongo
24 de Febrero 2017 / 10:30

Brujería 20 de Febrero 2017 / 21:03
esleongo
         Gracias por considerar esta versión...21 de Febrero 2017 / 08:14
         esleongo
                  TALLER22 de Febrero 2017 / 02:47
                  el aguila descalza
                           Gracias...24 de Febrero 2017 / 10:24
                           esleongo
                            Brujería24 de Febrero 2017 / 10:30
                           esleongo
                                    TALLER02 de Marzo 2017 / 02:50
                                    el aguila descalza

 

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