La última caricia que me había brindado ese dedo meñique, el último suspiro de esa boca tan traviesa, que decía adiós una y otra vez, esa voz que me recordaba lo tarde que había llegado, ese corazón que se había roto, y ese intento de repararlo tan fallido, tan inútil.

¡Pues adiós hija mía! ¿Qué es lo que puedo hacer? Decirte adiós, pedir perdón, como un idiota estuve esperando por ti, y como un idiota me voy sin nada. Sin tu aroma, sin tus besos.

Me voy con mi maleta, cuatro cosas que había cogido, el jarrón de la abuela y el corazón partido.

Participa.
Giulianna .A.
24 de Febrero 2017 / 17:47

Y yo me voy 24 de Febrero 2017 / 17:47
Giulianna .A.

 

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