Las voces lo habían acompañado desde la adolescencia. En su juventud las controlaba con alcohol y largas jornadas de excesos que lo hacían desmayarse y ahuyentar la confusión mental por un par de días. Dormir bien fue algo que desconoció hasta que una pastilla recetada por triplicado las apaciguó casi por completo y le permitió vivir de forma normal y productiva, como exigían sus padres. Una noche volvieron para gritarle “Ya no nos interesas, encontramos alguien más divertido con quién jugar”. Al silencio le siguió un vacío helado que aún perdura.

Mónica Brasca
27 de Febrero 2017 / 09:41

Selección del día 14: Cierre de transmisión, de Hechicero. 27 de Febrero 2017 / 09:41
Mónica Brasca

 

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