Le había llamado tanto la atención aquella mujer. Estaba siempre acariciada por el viento y sus cabellos dorados como el trigo lo cautivaban. Su cara era como la de alguien que no conoce el pecado. Decidió atravesar el Ponte Vecchio con una rosa en la mano que dejó después caer en el Arno como una ofrenda a la pureza de su amor. Luego entró en la Uffizi y se paró frente a ella y ahí esperó, hasta que en un momento de debilidad Venus se enamoró de él.
Black Dot
10 de Noviembre 2016 / 17:34

Cautivado 10 de Noviembre 2016 / 17:34
Black Dot
         Taller14 de Noviembre 2016 / 19:20
         Dakiny

 

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