No entendía por qué no podían arreglar las cosas. A ella la acompañaba en largas tardes que se le iban en quejas mientras la amargura le crecía de tanto rumiarse. A él lo veía todas las noches, bebiendo con silenciosa resignación. No quería estar presente cuando por fin se separaran. Dejó un pájaro muerto como ofrenda, quizá como metáfora, a los pies de su cama y se marchó de sus vidas por las azoteas sin decir ni miau.
Elisa A.
28 de Febrero 2017 / 05:53

Selección del día 1: "Se acabó", de Hechicero 28 de Febrero 2017 / 05:53
Elisa A.
         Selección del día 1: "Señales de humo", de Malvadisco28 de Febrero 2017 / 05:55
         Elisa A.

 

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