Partida de Ogigia
Autor: Circe
En vano compartió con su amante las tiernas palabras del amor, el lecho y
las caricias. En vano recorrió los lupanares de la lejana Siracusa para
aprender nuevas técnicas amatorias. En vano le ofreció la inmortalidad, pues
la peor de las muertes es preferible para él al tedio que lo embarga.

Ahora que ha recibido la orden de dejarlo partir, no le resta más que el
orgullo de la magnanimidad: le proporciona madera para construir el navío
que se lo llevará para siempre, lienzo para las velas, hilo para las
jarcias, víveres frescos y espumoso vino. Sólo al verlo alejarse se desata
las trenzas, se araña las mejillas, las cubre de ceniza y da rienda suelta
a la rabia y al desconsuelo. Cuando el brillo de los primeros rayos de sol
se refleja en sus lágrimas, el viajero, alegre, las confunde con las
últimas estrellas del amanecer. Mientras tanto, ella advierte que la
hermosa isla, sus bosques y fuentes, su cueva acogedora, se desdibujan como
una acuarela demasiado aguada. La bella Calipso no es ya protagonista, sino
un episodio más en la vida de Ulises, el navegante.
Carmen Simón
02 de Marzo 2017 / 12:40

Selección taller día 18: Partida de Ogigia · Circe 02 de Marzo 2017 / 12:40
Carmen Simón

 

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