No ocupaba de los hechizos de Circe: sus pretendientes ya eran cerdos que meaban en las ánforas y le metían la mano bajo la falda. De reina pasó a sirvienta atendiendo a un suegro tullido en una cama, a un bebé en dentición y a aquel pulgoso junto al trono que, por más friegas con albahaca y romero, no se le quitaban los parásitos. ¡Pero ya vería Ulises cuando volviera a Ítaca de aquel viaje que se estaba prolongando más allá de la semana!
Malvadisco
06 de Marzo 2017 / 15:46

Abandonada 06 de Marzo 2017 / 15:46
Malvadisco
         Comentario11 de Marzo 2017 / 15:55
         Danielatruman

 

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