Harta, Penélope lo alejó de las espadas, de los chistes soeces, de los miembros sobresaliendo por el resquicio de las túnicas en busca de alguna reacción suya. En su lugar, muñecas, ropa de niña y orinar sentado. Con la excusa de buscar al padre, Penélope lo envió donde el especialista que, tijera en mano, derribó la primera erección del muchacho. Cuando Telémaco regresó, subido en ‘kothornos” de tres suelas, nadie percibió vello en aquel rostro de eunuco, condición que impuso su esposo para obligarla a casarse de nuevo con alguno de aquellos acosadores.
Malvadisco
11 de Marzo 2017 / 13:33

Cambio total 11 de Marzo 2017 / 13:33
Malvadisco
         taller14 de Marzo 2017 / 16:05
         carlos bortoni

 

Para poder escribir en la Marina, tienes que registrarte como usuario o ingresa.