En el pasillo del hospital, es ignorada por la familia de su novio que la considera una vil interesada. Ellos se agrupan alrededor del agonizante a la espera de un milagro. Él muere con cada latido que no consigue quitarle ese tono azul del rostro. Ante una mirada hosca, ella responde: "Ya me voy". Saca un arma y, a pesar del temblor en el pulso, se dispara con precisión en el cielo de la boca. Intentan auxiliarla, pero está muerta. En el bolsillo de su blusa, una nota: "Mi corazón es para él".
Grog
12 de Noviembre 2016 / 10:47

Última voluntad 11 de Noviembre 2016 / 19:35
Grog
          Por favor, tomar en cuenta esta versión12 de Noviembre 2016 / 10:47
         Grog
                  Taller14 de Noviembre 2016 / 09:23
                  carlos bortoni

 

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