Durante años, dos, a veces tres días por semana ha ido a verlo sin perder la esperanza de que algún día él la mire. Algunas veces se acerca más, otras menos. Él ha permanecido imperturbable ante esos ojos húmedos de emoción y esos labios entreabiertos que lo observan.
Si no se inmutó cuando era joven, qué le espera ahora. Ese hombre, adorado por tantas, no entiende de sentimientos. Hoy ha sido la última vez, se dice a sí misma, antes de volverse sobre sus pasos hacia la madurez que la espera inexorable.
—Psst, psst —escucha antes de abandonar la Galería de la Academia.
El Gato
14 de Noviembre 2016 / 20:52

El divo de Carrara 14 de Noviembre 2016 / 20:52
El Gato
         Taller 14-1116 de Noviembre 2016 / 13:07
         Mónica Brasca

 

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