Desde que los patos se extinguieron la ciudad luce más limpia sin los enormes excrementos semisólidos de estos despreciables animales. Los lagos y estanques se ven hermosos con las amarillentas replicas que flotan inertes en el agua. En algunas ciudades han dado por instalar bocinas alrededor de los cuerpos líquidos; uno puede acercarse a apretar un botón para oír el cuac cuac de estas aves. Los únicos que tienen problemas con esta situación son los chinos que disfrutan de comer el pato. La diarrea amarilla con pedazos de plástico tiene a la nación de cabeza.
Black Dot
01 de Junio 2017 / 12:58

Patitos de hule 01 de Junio 2017 / 12:58
Black Dot
         Taller06 de Junio 2017 / 07:24
         Elisa A.

 

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