Una selección:

Calle octava (por esleongo)

Van textos y comentarios:

Paraguadigma (por Gata Blues)

Aunque en principio me encierre en mí mismo mi debilidad por sobrevolar los rascacielos no tiene fin...

COMENTARIOS: Como seguido pasa, el autor propone una buena idea pero no la desarrolla.



Calle octava (por esleongo)
Recién contratado, este vendedor de paraguas se instala en una concurrida calle de la ciudad, preciso cuando empieza a llover. Y grita a voz en cuello como si nadie supiera de qué se trata: “Se venden paraguas negros, azules, amarillos, verdes y rojos. Son de la fábrica de Paraguas Carballo Rusqué, preferidos por el Pingüino, cóncavos y desplegables, todos de tela impermeable. ¿Si ven? –explica mientras hace una demostración– este es un invento maravilloso, no deja que uno se moje con la lluvia, dos caben debajo y si son tortolitos enamorados mucho mejor. Cuando está cerrado sirve de bastón, incluso puede uno defenderse con él, si es víctima de atraco o robo. Llévelo en promoción con el 40 por ciento de descuento, cada que llueva se acordará de mí, no se arrepentirá”. En seguida, sigue explicando cosas, habla de las varillas unidas al eje central, de cómo cerrarlo correctamente y mil pendejadas más.
Cuando termina ha dejado de llover y nadie le compra.

COMENTARIOS: No entiendo el título. El texto es muy largo. ¿Por qué mejor no le das simplemente a entender al lector toda la verborrea del vendedor en lugar de reproducirla? Luego remata de la misma manera: “Cuando termina ha dejado de llover y nadie le compra.” El título podría usarse para producir en el lector más lástima hacia el protagonista. Piénsale porque el cuento está seleccionado.



Cimientos (por Daniboy)
La ciudad se construyó sobre un enorme lago. Una delgada e impermeable membrana sirvió de asfalto; en el centro se erigió un gran obelisco desde donde nacían veredas diagonales que finalizaban en puntas, las cuales, al unirlas, marcaban un heptágono perfecto.
La humedad y las constantes lluvias mantenían la superficie en calma, pero tras siglos de devastación contra la naturaleza, ambos fenómenos comenzaron a cesar.
Los primeros habitantes en presenciar la catástrofe vivían en las orillas. Casas y edificios se derrumbaban en una danza uniforme. Todo regresaba a su origen.

COMENTARIOS: Un interesante relato que nos cuenta cómo con el tiempo se estropea un paraguas, pero opino que no es un cuento. Además, para un lector ajeno al tema del concurso sería difícil saber de qué se trata.


Carta a Tláloc (por José Álvarez)
Hola, ¿cómo estás? Ayer pregunté por ti, pero nadie me contestó. No te preocupes. Sé que estás muy ocupado en el trabajo. Lo entiendo, ¿sabes?, ya casi va llover,
¿te parece si nos vemos? Te juro que iremos a ver una de esas películas de acción que tanto te agradan y luego tal vez, me puedes invitar a un lindo restaurante. Si gustas, te estaré esperando en el patio trasero, perforando el mismo paraguas de siempre para que puedas volver, sólo como tú sabes: escurriéndote sobre mis mejillas.

COMENTARIOS: Es un cuento más bien relacionado con la lluvia y creo que funciona mejor si no entra el paraguas en él.


Gracias por participar.

Fernando (fperezcardenas@yahoo.com)


F.C. Perezcardenas
03 de Junio 2017 / 21:30

Taller del 19 de MAYO (disculpas por retraso) 03 de Junio 2017 / 21:30
F.C. Perezcardenas

 

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