Verlo flotar en mi bañera, chapotear con él y oír su “cuac cuac” cuando era estrujado por mi abuela, eran cosas que me extasiaban cuando niño. No había dicha igual, era como bañarme con el Pato Donald. Ahora, como ya no está mi vieja y como no tengo tina, al salir del trabajo siempre llevo mi patito de goma a nadar en la piscina del club. Cuando lo saco, todos me miran extrañados no sé por qué.
esleongo
09 de Junio 2017 / 12:02

Mi juguete (viene ajustada del día 1) 09 de Junio 2017 / 12:02
esleongo

 

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