Los patos se habían posado a lo ancho de la avenida y el tráfico se detuvo. Hombres y mujeres en sus autos esperaban pacientemente hasta que las aves se decidieran a cruzar. Parecían polluelos, amarillos, de pico rojo y ojos negros. Descansaban sobre el pavimento que a esas horas estaba ya ardiendo por el sol inclemente de verano. En ambas direcciones del camino la gente empezó a bajarse de carros y autobuses para poder observar el fenómeno nunca antes visto en ese lugar. Mientras tanto, en otro punto de la ciudad, el chofer de un camión de carga no alcanzaba a explicar que había pasado con los malditos patitos de hule.
Black Dot
13 de Junio 2017 / 20:45

Cruce de patos 13 de Junio 2017 / 20:45
Black Dot
         Taller18 de Junio 2017 / 18:51
         Laura Elisa Vizcaíno

 

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