Mientras los demás heredaron obras de arte y antigüedades, el hermano menor recibió un viejo patito de goma como recuerdo de su padre muerto. Furioso, quiso deshacerse del objeto, pero el ave lo detuvo: ?Dueño mío, no me hagas daño y te colmaré de riquezas. Toma un saco y una pala y sígueme al alcantarillado. Llegaron a una gruta repleta de pepitas de oro. Pero antes de que el hombre pudiera recogerlas, el guardián del tesoro le dio una paliza. Entretanto, el patito de goma huía, silencioso, sin mirar atrás. Cuando el hombre regresó, molido y amoratado, agarró al ave por el cuello; pero el pato sonrió y, dentro de su boca, dos hileras de piezas de oro.
Malvadisco
18 de Junio 2017 / 23:54

Dentadura 18 de Junio 2017 / 23:54
Malvadisco
         Seleccionada24 de Junio 2017 / 07:17
         Carmen Simón

 

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