Le habían ofrecido 1000 siclos al final de temporada. Aunque cada vez le costaba más representar su papel. Le dolía la cabeza al colocarse el casco y la lanza de atrezo ya la usaba como bastón. Se ajustó la armadura, como un corsé, para apuntalar sus casi tres metros de altura y salió fuera de la tienda para una actuación más. Mientras se paseaba por el campo de batalla, retaba a pelear a sus enemigos con amenazas y burlas. En otras ocasiones, le habían tirado dátiles y excremento seco de cabra, pero nunca una piedra. Por aquel agujero recién abierto en mitad de la frente escapó la terrible migraña que creció a la par de su estatura. Tendido en el suelo, agonizante, alcanzó a escuchar: ¡David venció a Goliat!
Malvadisco
21 de Julio 2017 / 22:28

Megasoldado 21 de Julio 2017 / 22:28
Malvadisco
         Taller24 de Julio 2017 / 06:28
         Elisa A.

 

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