El parches, digno portador de los genes de todas las etnias caninas, deambula por la calle, hambriento, sin correa y sin dueño, prendado de Helga, atractiva hembra de raza pura en pleno alboroto hormonal. Altas rejas los separan, pero él sabe cómo arreglárselas: algunas enseñanzas le ha brindado su estadía en esa universidad de humo, asfalto e intemperie que se llama calle.

Esa noche, cuando se abren las rejas y los dueños salen al teatro en su automóvil, aprovecha para escurrirse al jardín. “Estamos solos Helga” pareciera que dice. A la mañana siguiente, satisfecho de su mejor velada en años, sale campante ante la mirada de sorpresa del jardinero que llega con los primeros rayos del sol. Mientras El parches se da a la fuga, complacida, Helga aún duerme su sueño de trascendencia.
Chemin de fer
17 de Noviembre 2016 / 23:48

Amor fugaz 17 de Noviembre 2016 / 23:48
Chemin de fer

 

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