Seguía al ejército sin que nadie le prestara atención. Lejos del campo de batalla, arrellanado sobre las hierbas que ajaron bestias y soldados, examinaba con lupa los restos que el ángel le acopiaba al final del combate.

Cuando los vencedores partieran se dirigiría hacia occisos y moribundos, sustraería del fardel las herramientas y expropiaría áureos dientes, valiosos anillos y relojes puntuales.

Cercenando dedos y manos, zanjando mejillas, dejaba detrás cadáveres que parecían sonreírle a su patrona: La Santísima Muerte.
veracruzano
27 de Julio 2017 / 16:27

Selección del día 12: "Avaricia entre la necrofilia", de Black dot 27 de Julio 2017 / 16:27
veracruzano
         Soy José T. EspinoSa-Jácome27 de Julio 2017 / 16:29
         veracruzano
                  Pues yo no, señor…27 de Julio 2017 / 18:23
                  Gral Macario Piedra
         Blanca28 de Julio 2017 / 10:33
         Bernard Prince

 

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