Conforme pasaba el tiempo, las quejas y reclamos de ella durante el día eran cada vez más frecuentes y los ronquidos de él más fuertes por las noches. Ante el peligro de un inminente naufragio, dos juegos de tapones auditivos fueron suficientes para mantener el matrimonio a flote.
Septentrión
18 de Noviembre 2016 / 03:16

Monólogos 18 de Noviembre 2016 / 03:16
Septentrión
         Taller25 de Noviembre 2016 / 13:26
         C. Simón

 

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