A riesgo de que descubrieran su amor antinatural, su amada se disfrazó de soldado y unidos marcharon a la guerra. En aquella decisiva batalla, en Queronea, el ejército enemigo los superaba en número y ambos murieron abrazados. Por su valor, Filipo II dio orden de enterrar juntas a las parejas de guerreros muertos en la lucha. Mas de la última tumba, desechó el cuerpo de la mujer para no empañar el prestigio del ilustre comandante tebano.
José M. Nuévalos
30 de Julio 2017 / 00:07

Selección del día 16 -"El amor es sagrado" - de Malvadisco 30 de Julio 2017 / 00:07
José M. Nuévalos

 

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