Con mucho esfuerzo, Ernesto reunió la suma solicitada en el anuncio para concertar un matrimonio de conveniencia que le permitiría obtener la ciudadanía legal. Luego llamó para concertar una cita para entregar el dinero.

Cuando se encontró con la mujer, de inmediato puso una condición: se casaría con ella siempre y cuando hubiera noche de bodas. Lo discutieron y llegaron a un acuerdo. Y así, entre toma y daca el feliz matrimonio que ha resultado de mucha conveniencia para ambos cumple sus bodas de plata.
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