Pasa la mano por la hornacina, tirando al suelo las figurillas de Lares, Manes, Penates, Genius, Isis y Pecunias que como son de terracota se hacen añicos, Tiberio, recoge la única indemne, Príapo, de bronce, luciendo un descomunal falo que manosea mientras camina por el atrio. Ya solo confía en el Dios que esconde en su mano, es el único que le puede ayudar.
Está serio, anoche no se excitó mientras asistía al spintries, unión sexual entre dos muchachas y un nubio, se levantó y se fue a su cubículo, hizo llamar al intendente de los placeres y le exigió carne joven y fresca, no hubo manera, bebió una poción y aunque el joven le hizo una felatio durante bastantes minutos, no tuvo erección.
Los años y el alcohol le están pasando factura, sestea en el jardín de la villa de Capri y recuerda las orgías de sexo, dolor y sangre, con esclavas y jovencitos. Era el último en cansarse y siempre quería más.
En la Gruta Azul, iluminada por las lámparas de aceite, se bañaba desnudo, mientras sus pececillos le mordisqueaban su miembro y también el escroto, eran jóvenes de ambos sexos que buceaban para excitarle. Luego terminaban en una bacanal de vino y placer, los criados los encontraban al amanecer en un revoltijo de manos y piernas, algunos inconscientes, otros muertos.
Oye un ruido y levanta la cabeza, en el peristilo, divisa a Calígula con una ánfora de vino
TARAS VULVA
14 de Agosto 2017 / 10:55

CAPRI C´EST FINI 14 de Agosto 2017 / 10:55
TARAS VULVA
         Taller16 de Agosto 2017 / 16:59
         Mónica Brasca

 

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