Cuentan que en el vigésimo año de tensa espera, Penélope en verdad deseaba elegir nuevo esposo entre la multitud de jóvenes pretendientes que acostumbraban holgazanear en los jardines del palacio, criando barriga, disfrutando de exquisitos banquetes y bebiendo el copioso vino de las tinajas. La bella entre las mujeres pasaba horas contemplándolos de lejos, indecisa, hasta que un día se acercó a evaluarlos con más detenimiento. Trascendió que ninguno alcanzó con honores las expectativas de Penélope cuando les ordenó: “desvíntanse”.
Rayuela
16 de Agosto 2017 / 15:28

Prueba sorpresa 16 de Agosto 2017 / 15:28
Rayuela
         Perdón, hay un error, es "desvestíos". 16 de Agosto 2017 / 15:30
         Rayuela
         Taller19 de Agosto 2017 / 11:20
         José M. Nuévalos

 

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