Después del procedimiento estético, ella lo rechazó: “Con esa cara tuya tan corriente no puedo besarte”. Durante un año, él ahorró para pagarse la tan anhelada operación. Se reencontraron en un privado. Sin saber quién era él, ella le descubrió su rostro cubierto por un velo. Y a pesar de las narices colgantes, unieron sus belfos, entre chasquidos y espumarajos, en un beso que solo la cirugía plástica fallida hizo posible.
Grog
18 de Noviembre 2016 / 22:42

Beso perfecto 18 de Noviembre 2016 / 22:42
Grog
         Mejor esta versiòn19 de Noviembre 2016 / 22:20
         Grog
                  Taller25 de Noviembre 2016 / 12:51
                  C. Simón

 

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