RECOPILACIÓN DE JULIO DE 2017

Día 3 (Tallerista: Juan Manuel Montes)

Todas las guerras (por Black dot)
Por años, cientos de miles de personas, batallaron brazo con brazo. Muchas vidas fueron cegadas por el metal de una espada, la punta de una flecha, la contundencia de la maza, la agilidad de una bala o el calor de una bomba. Aun así los hombres seguían llegando de lugares cercanos y remotos para afiliarse en los ejércitos y seguir alimentando la sed de los ríos de sangre.

En el campo no había tiempo de enterrar a los caídos. En muchas ocasiones no se estaba seguro si eran aliados o enemigos. La mayor parte de las veces los coyotes, chacales y perros daban cuenta de heridos y muertos sin importar cual fuera cual. No fue sino hasta que las armas se oxidaron por la sangre y los alaridos de dolor no espantaban a nadie que las huestes abandonaron la guerra, Muchos sin saber por qué causa habían peleado.

Día 6 (Tallerista: Daniela Truman)

En el campo de batalla (por Gata Blues)
Ese rasgo tan característico que nos define como enemigos es justo la precisión con la que contabilizamos a nuestros respectivos muertos.

Día 7 (Tallerista: Carlos de Bella “Sapo” )

Misión humanitaria (por enigmática)

Me alisté en el ejército con la única intención de salvar vidas. Ahora no sé qué hacer con ellas, devolverlas cada una a su batallón o dejar que elijan su propio destino, pues ya no pueden recuperar la mortalidad que tenían asignada.

Día 8 (Tallerista: Tequila)

TIEMPO MUERTO (por Chester Truman)

En nombre de la libertad, reuní a un puñado de valientes, tomamos el palacio, decapitamos a los cabecillas y encerramos a los soldados. Soy el nuevo líder. El pueblo me adora y solo está esperando un gesto mío para actuar. Por desgracia, a falta de enemigos libres, estamos a punto de caer en el aburrimiento y la monotonía. Echo de menos un enemigo que de sentido a mi lucha. Pronto decretaré una amnistía general y así tendré algo que sirva de referente a mi causa y de sentido a mis pistolas. Francamente, añoro esos tiempos en los que cada vez que recortaba una esquina había un par de sombras conspirando contra mí.

EL FRUTO (por Black dot)

En las trincheras, los hombres, ya sin ninguna esperanza, aguardan a que su hora les llegue. Es su deseo que el final no los encuentre en la noche. Las bengalas alumbran la obscuridad para que ojos enemigos divisen un leve movimiento. Quieren disparar y así prolongar la vida propia. Están seguros de que es la muerte, la única que no viste uniforme, quien vendrá a recolectar sus almas que son el verdadero fruto de la guerra.

Día 10 (Tallerista: Dakiny)

Inercia (por Homless)

Al grito de ¡Viva la muerte! nuestro batallón de caballería avanzaba por el campo de batalla valle abajo, arrasando con todo a su paso. Estábamos tan metidos en el papel que en ningún momento se nos pasó por la cabeza cortar la escena. Sin quererlo, me había convertido en el líder de un anárquico batallón apátrida dispuesto a acabar con todo.
—¡Corten, corten! —, gritaba fuera de sí el director.
Fui yo mismo quien le rebanó el gaznate con el cuchillo: nosotros somos muy profesionales y si algo nos molesta es que nos digan cuando tenemos que parar.
Día 11 (Tallerista: Carlos Bortoni)

Cuervo (por Malvadisco)

Sin nada que ofrecer a su futura esposa, cogió un garrote y se marchó a la guerra. Mientras los campesinos huían, él corría, ansioso, cubierto con su capote negro desplegado por el viento, hacia el campo de batalla. Cuando cesó el combate y se iniciaron los quejidos de los moribundos, evadió con su andar zigzagueante piernas sueltas, se brincó manos sin dueño y, entre saltos, evitó soldados rasos que le extendían los muñones en busca de ayuda. Llegó hasta donde los oficiales de mayor rango estaban apiñados sobre un general de esbelta figura. Antes de acceder al fondo de la pirámide de cuerpos, extrajo relojes y monederos. Por fin, encontró ropas intactas. Oxigenado por la brisa fresca, el general escupió sangre en una súplica por una muerte rápida. Horrorizado por las manchas, le dio tal golpe con el garrote que elevó la cabeza varios metros en el aire junto a los sesos colgantes. Ya tenía los zapatos y un traje de boda cargado de rutilantes galones y medallas.

Día 12 (Tallerista: José T. Espinosa-Jácome)

Avaricia entre la necrofilia (por Black dot)
Seguía al ejército sin que nadie le prestara atención. Lejos del campo de batalla, arrellanado sobre las hierbas que ajaron bestias y soldados, examinaba con lupa los restos que el ángel le acopiaba al final del combate.

Cuando los vencedores partieran se dirigiría hacia occisos y moribundos, sustraería del fardel las herramientas y expropiaría áureos dientes, valiosos anillos y relojes puntuales.

Cercenando dedos y manos, zanjando mejillas, dejaba detrás cadáveres que parecían sonreírle a su patrona: La Santísima Muerte.




Día 13 (Tallerista: Laura Elisa Vizcaíno)

Sin guerra no hay civilización (por cero)
Después de la Tercera Guerra Mundial, los pocos vivos decidieron que no volvería a suceder. Cumplieron su promesa y la humanidad terminó de marchitarse...

Día 14 (Tallerista: Mónica Brasca)

Guerra sucia (por Black Dot)
Primero pensamos que era la mano de dios la que se llevaba a nuestros amigos y vecinos durante la noche. Después comenzaron a desaparecer a toda hora. Los rumores eran diversos: “los secuestraron porque querían dinero fácil; se los llevaron porque andaban en algo sucio; eran unos vagos, algo habrán hecho”.
Más adelante, cuando íbamos a denunciar al cuartel de policía que nuestros familiares se habían esfumado sin dejar pista, nos salían al paso sujetos mal encarados, de voz áspera y de botas pulidas. “Dejen de buscar, si no quieren encontrar algo peor” vociferaban para luego alejarse, prepotentes como un ejército de ocupación que trata de erradicar al enemigo.

Sin identidad (por Chester Truman)
He visto la decepción en las caras de mis camaradas al encontrarme muerto.
Si hubiesen llegado un minuto antes, me habrían visto atado de pies y manos, recibiendo descargas eléctricas e improperios de los malditos japos. Ahora que mi rescate no suma otra medalla a la pechera de su uniforme, ni siquiera se han preocupado por reconocer mi cadáver.

Día 16 (Tallerista: Josep M. Nuévalos)

El amor es sagrado (por Malvadisco)
A riesgo de que descubrieran su amor antinatural, su amada se disfrazó de soldado y unidos marcharon a la guerra. En aquella decisiva batalla, en Queronea, el ejército enemigo los superaba en número y ambos murieron abrazados. Por su valor, Filipo II dio orden de enterrar juntas a las parejas de guerreros muertos en la lucha. Mas de la última tumba, desechó el cuerpo de la mujer para no empañar el prestigio del ilustre comandante tebano.

Día 21 (Tallerista: Elisa de Armas)

El filisteo (por Malvadisco)
Obtuvo el papel, por encima del acadio y el cananita, gracias a su gran estatura. Le habían ofrecido 1000 siclos al final de temporada. por representar a un soldado aguerrido y fuerte. Aunque no se avenía con su constitución frágil de gigante bonachón. Cada vez le costaba más colocarse aquel pesado casco y la lanza de atrezzo ya la usaba como bastón. Se ajustó la armadura, como un corsé, para apuntalar sus casi tres metros de altura y salió fuera de la tienda para una actuación más. Mientras se paseaba por el campo de batalla, retaba a pelear a sus enemigos con amenazas y burlas. En otras ocasiones le habían tirado dátiles y excremento seco de cabra, pero nunca una piedra. Se le abrió un agujero en mitad de la frente. Quedó tendido en el suelo, agonizante, entre la gritería de los israelitas. El telón cayó en definitiva cuando David le cortó la cabeza.

Silencio (por Black dot)
Conforme la tropa avanza para batirse en el campo de batalla el clarín suena alegre y la bandera con los colores del regimiento ondea gloriosa. Es un día lleno de esplendor. El sol cae sobre la planicie y los uniformes de campaña aún no se han manchado de sangre. La carnicería se desata cuando ambos bandos se encuentran cuerpo a cuerpo, las bayonetas atraviesan piernas, pechos, cabezas y corazones. Es el muchacho que toca la corneta uno de los últimos en caer muerto. La ausencia de ruido desconcierta a los soldados, que se dan cuenta de que la muerte es muda y, quizás, también sorda.
Crupier
26 de Agosto 2017 / 08:28

HAGAN JUEGO, SEÑORES... PORRA DE JULIO 26 de Agosto 2017 / 08:28

         Por favor, debajo de esta entrada. Gracias26 de Agosto 2017 / 08:32
         Crupier
                  Porra guerrillera 26 de Agosto 2017 / 10:53
                  Malvadisco
         Porra juliana27 de Agosto 2017 / 01:14
         Aarón
         Porra27 de Agosto 2017 / 12:14
         Yonosoykafka

 

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