Cuentan que en el vigésimo año de tensa espera, Penélope en verdad deseaba elegir nuevo esposo entre la multitud de jóvenes pretendientes que acostumbraban holgazanear en los jardines del palacio. La camaradería entre ellos crecía al ritmo de sus barrigas, mientras disfrutaban de exquisitos banquetes regados por el copioso vino de las tinajas. La bella entre las mujeres solía contemplarlos de lejos, indecisa, hasta que un día se acercó para evaluarlos con más detenimiento. Se supo que ninguno alcanzó con honores las expectativas de Penélope cuando los hizo poner en fila y les ordenó: “¡Alzad vuestras túnicas!”.
José M. Nuévalos
27 de Agosto 2017 / 00:54

Selección del día 16 - "Prueba sorpresa" - de Rayuela 27 de Agosto 2017 / 00:54
José M. Nuévalos

 

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