No maté al padre McKenzie, dijo Eleanor Rigby. Soy inocente. Señor Juez, lo amé como sombra a la noche. Pregunte a los amaneceres. Él se broncoaspiró después de tragarse sus palabras. Cuando salí del consultorio sostenía una cabeza en la mano, sí, pero era la de mi progenitor. El psicoanalista que se vuelve diván y la silla que escudriña expedientes pueden atestiguarlo.
Meminero Tui
13 de Septiembre 2017 / 23:21

Eleanor Rigby 13 de Septiembre 2017 / 23:21
Meminero Tui
         Taller20 de Septiembre 2017 / 21:03
         Laura Elisa Vizcaíno

 

Para poder escribir en la Marina, tienes que registrarte como usuario o ingresa.