El Teniente está triste. No puede sacar a Mané de su cabeza. Prende la radio y suena “Yesterday”. Muerde la boquilla del cigarro, el humo sube al techo aspirado por un remolino azul. Deja el pitillo en el cenicero, acerca la silla, sube y se deja llevar por el vórtice. Todo es oscuro. Cierra lo ojos y cuando los abre Mané le acaricia el cabello. Son jóvenes y están en el jardín. Abrazados, un día antes de enlistarse en el ejército. Le dice que la ama y que no se irá. La besa, ella le pone un hibiscus en la mano y todo se torna rojo.
Llaman a la puerta.
—Mi Teniente, el pelotón espera, dice el sargento.
—Voy, contesta, se levanta y apaga el tabaco.
Los soldados frente al muro desportillado. Mané resplandece entre los cuatro enemigos del régimen. El Teniente está junto a los milicos. La mira a los ojos, pisotea la flor marchita y ordena que disparen.
Meminero Tui
15 de Septiembre 2017 / 23:47

Hibiscus 15 de Septiembre 2017 / 23:47
Meminero Tui
         Taller20 de Septiembre 2017 / 01:03
         Mel

 

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