Con sus deditos de cinco años, el nieto cliquea el consabido número de la lista.
—Escuchá, escuchá, la canción que te gusta a vos. Dale, contame de nuevo...
Y se sienta, dispuesto a prestar atención a las variantes del relato que siempre comienza igual: “Hay lugares que recuerdo…”. Según su ánimo, el abuelo colorea o destiñe las narraciones. A veces se detiene en los amigos con los que juega al truco una vez por semana. Otras, en las historias de cuando le robaba el auto a su padre y salía de juerga con dos vecinos que ya no están. O describe las calles del barrio que tanto cambiaron, no precisamente para bien. Sobre el final adorna la anécdota de la tarde en la que besó a su primera novia en el cine Chaplin, el que ahora es un shopping.
El cuento también termina de idéntica manera:
?Pero de todos los que quiero y quise en la vida, desde que naciste, al que más amo es a vos.
De fondo suena “In my life” abrazando a los dos.
Regaliz
16 de Septiembre 2017 / 09:21

POR FAVOR, ABUELO, OTRA VEZ 16 de Septiembre 2017 / 09:21
Regaliz
         Taller17 de Septiembre 2017 / 13:09
         José M. Nuévalos
         La idea es muy buena17 de Septiembre 2017 / 16:07
         Dipsómano

 

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