A continuación el taller del día 20, que declaro desierto. Ofrezco una disculpa por el retraso.

El profeta de Malvadisco
Le ofrecieron dinero para que traicionara a su maestro y él aceptó. Cuando observó aquellos ojos, vio el destino de su víctima escrito en ondas de LSD. Aquel le dijo: “Lo que tengas que hacer, hazlo ya”. Chapman lo mató de varios balazos y, cuando la CIA quiso pagarle por el asesinato de Lennon, él, ofendido, se negó al obtener la satisfacción de volverse tan famoso como su ídolo.

Taller:
Malvavisco: un texto que nos remonta a una historia conocida: Cristo, Judas y lo romanos. ¿Por qué no una historia nueva? Los personajes lo permiten: ¿qué se esconde en la mente del asesino? La presencia de la CIA aporta poco ayuda, y no veo de qué manera recibir el pago podría hacer al asesino “tan famoso como su ídolo”. En un texto tan breve las repeticiones de palabras no ayudan mucho. Saludos.

Ai loviu ye ye ye.
¡Éramos tan jóvenes cuando éramos jóvenes! ¿Te acuerdas, John? Ringo se ponía cardíaco probando por primera vez el Jerez en las bodegas de Osborne y George se comía las tizas por más que le decíamos que eso era para imprimir nuestras firmas en una barrica. ¡Qué tiempos aquellos de vino y rosas! Tanto nos significó que tuvimos que ir a la India para deshabituarnos del Sherry, del vino de Málaga y de otros caldos. Los elefantes nunca fueron rosas ni el submarino amarillo pero nosotros lo alucinábamos así, como Luci en un cielo de diamantes. Mucho ha llovido desde que te lo hacías con Yoko, ¿o no? E imaginabas un mundo en paz y concordia delante de la prensa. Ahora no te gustaría ver cómo hemos cambiado el Sergeant Pepper por un presidente descerebrado. El mundo entero tiene ganas de vernos juntos y yo de juntarnos los cinco para cantar en aquella cueva rancias canciones universitarias de amor. ¿Que habrá sido de los buenos de Stuart y Pete? La vida sin tí es más insufribe.
Cuidate, hermano. Paz y amor.
Quin Valiente
20 de Septiembre 2017 / 16:29
Quin Valiente:
Pequeña carta que rememora y nos pasea por algunos títulos de canciones de los Beatles, pero que, en una opinión muy personal no alcanza. Saludos.
Cumplir los sueños
Llevábamos meses preparando el cumpleaños. La abuela se apuntó a un taller para aprender a tricotar, aunque siempre ha odiado las labores, y le tejió un jersey a rayas de colores. Papá y sus tres hermanos ensayaban a escondidas en el cobertizo donde se guardan las herramientas del jardín que ahora nadie usa. Mamá hizo la tarta, decorada con un cielo de mermelada y árboles de mandarinas. Vera y yo, con el primo Dave, colocamos las velas. ¡Sesenta y cuatro! Tuvimos que ayudarle a soplar, porque todavía no tiene bastante fuerza. Aunque las va recuperando, porque cuando aparecieron papá y los tíos con las pelucas tocando esas canciones antiguas que tanto le gustan, el abuelo empezó a llevar el ritmo con el pie derecho, que es el que puede mover. Fue la primera vez que nos sonrió desde el día que le dio el paralís. Pero después, cuando nos quedamos a oscuras porque la guitarra del tío George hizo un contacto y papá fue a arreglar los fusibles, vi cómo le caía una lágrima por la mejilla manchada de azúcar.
Circe
20 de Septiembre 2017 / 13:18

Circe:
Historia familiar en la que la presencia de tantos personajes prolonga demasiado un final que no alcanza sobresalir del resto de la historia. Quizá podría ser mucho más atractivo que todo transcurriera desde la mente del abuelo en silla de ruedas. Saludos.
José Manuel Ortiz Soto
25 de Septiembre 2017 / 10:55

Taller día 20 25 de Septiembre 2017 / 10:55
José Manuel Ortiz Soto

 

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